Comunicación política21 sept 2026

La paz como verbo

Muchas personas entienden la paz como algo adquirido: un derecho con el que se nace y que merecemos por el simple hecho de existir. Y es cierto. Sin embargo...

Muchas personas entienden la paz como algo adquirido: un derecho con el que se nace y que merecemos por el simple hecho de existir. Y es cierto. Sin embargo, a medida que crecemos solemos asociarla con la tranquilidad, los atardeceres o la música, mientras que para otras personas la paz se traduce en poder llegar a fin de mes, contar con un seguro médico o garantizar una educación digna a sus hijos e hijas. Entonces, ¿cómo describir la paz si significa algo tan distinto para cada quien?

Una respuesta posible es literaria: darle a la palabra «paz» la categoría de verbo en lugar de sustantivo. Un verbo, porque la paz requiere movimiento, construcción, hacer (o dejar de hacer), exigir y conocer. Casi siempre la asociamos con sustantivos: derecho, sensación, estado del ser. Todo eso también es paz, pero lo que los años me han dejado claro es que ese derecho o ese estado no son más que el resultado de una acción previa: la demanda, la creatividad y la organización de quienes la buscan.

Ejemplos de ese verbo hay muchos: la acción noviolenta, la exigencia de derechos, los proyectos escolares contra la violencia, el grito antiguerra, los boicots estratégicos. Todos muestran que la paz no es estática ni llega sola. Incluso lo que hoy damos por sentado, como una ley que nos protege, fue alguna vez la conquista de alguien.

Por eso, un primer paso es reconocer que la paz se hace, se construye y se transforma. Lo que hoy disfrutamos se lo debemos a las luchas que nos anteceden y a los logros de nuestras legislaciones, pero nada de eso está garantizado para siempre si dejamos de ejercerlo. De ahí que hablemos de construir la paz: sumar bloques que la hagan visible. No sé si sea totalmente alcanzable, pero sí sé que vale la pena intentarlo.

La paz, entonces, se conjuga en todos los tiempos. En pasado, cuando honramos las luchas que nos trajeron hasta aquí; en presente, cuando exigimos, cuidamos y transformamos lo que tenemos cerca; en futuro, cuando dejamos algo construido para quienes vienen detrás. Y se conjuga, sobre todo, en primera persona del plural. La pregunta ya no es qué significa la paz para cada quien, sino qué estamos dispuestos a hacer para que signifique algo para todas las personas. ¿Qué verbo vas a conjugar hoy?