La paz es un concepto complejo y, precisamente por ello, merece una reflexión profunda que evite miradas simplistas o superficiales. Necesitamos que la paz sea mejor comprendida y enseñada, incorporando sus distintos matices, enfoques y tipos.
Seguramente has escuchado hablar de Martin Luther King Jr., uno de los principales referentes de la lucha por los derechos civiles y sociales del siglo pasado, o de Mahatma Gandhi, cuya estrategia de acción noviolenta fue clave para enfrentar la dominación del Imperio británico en la India. Aunque sus contextos y causas fueron distintos, ambos compartían un mismo horizonte: la paz como fin último.
Al igual que ellos, muchas otras mujeres y activistas a lo largo de la historia han trabajado por la paz desde diferentes caminos y herramientas, pero siempre desde el movimiento, la acción, la estrategia y la transformación. A esta forma de entender y construir la paz la llamamos paz positiva.
No obstante, para muchas personas la paz suele asociarse al silencio cómplice, la pasividad o la conformidad. Esta visión, que evita el conflicto y oculta las injusticias, es lo que conocemos como paz negativa.
Ambos tipos de paz están presentes en nuestras sociedades. A pesar de los esfuerzos de quienes trabajan por construir paz desde un enfoque positivo, muchas políticas públicas y narrativas sociales continúan privilegiando una paz aparente, que simula que todo está bien o que disimula las causas estructurales de los problemas.
La acción noviolenta cobra aquí un papel central, ya que busca ir a la raíz de la violencia estructural para alcanzar la justicia, transformar positivamente el conflicto y convertirlo en una oportunidad de cambio. Todo ello parte de un principio fundamental: la coherencia entre los fines que se persiguen y los medios que se utilizan.
Busquemos en nuestro entorno a personas que practiquen la acción noviolenta en su vida cotidiana y abramos espacios de diálogo reflexivo. Solo así podremos pensar, de manera colectiva, cómo mejorar nuestro entorno desde el enfoque de la paz positiva y avanzar hacia un modelo de sociedad capaz de transformar los conflictos y alcanzar la justicia plena para todas y todos.